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           Durante los desgraciados acontecimientos que se vivieron tanto en los años 34 como 36 del siglo pasado, la iglesia parroquial de Nava y todo lo que contenía, sucumbió a manos del fuego y de la furia desatada en aquellos tiempos. Debido a ello, los archivos parroquiales desaparecieron, y con ellos, la principal fuente de información. Sin embargo, en la memoria de muchos vecinos aún se conservan los recuerdos de aquellos lejanos años, y gracias a ellos se han podido reconstruir algunos detalles de las procesiones de semana santa de principio de siglo XX.

            Se recuerda que las procesiones de los años 20 y 30 tenían lugar el Jueves y el Viernes Santo. El Jueves tenía lugar el conocido Sermón del Encuentro. Se llevaba a cabo en la plaza mayor, delante de la iglesia. En ella se colocaban las imágenes de la Virgaen Dolorosa (al Norte), de San Juan (al Sur) y de Jesus Nazareno (al Oeste, frente a la iglesia). Durante el sermón del predicador, las imágenes iban acercándose al centro de la Plaza, representando la escena del encuentro. El primero en acercarse era el Jesún Nazareno. Después era su Madre, la Virgen Dolorosa, la que se acercaba a su encuentro en el centro de la Plaza. Y finalmente, según la tradición era Juan, su discipulo, el que se acercaba. Una vez concluido el sermón del Encuentro, comenzaba la procesión de las tres imágenes por las calles de la Villa. Primero por la calle Baja, volviendo a continuación por la calle principal hacia el templo parroquial.

            El Viernes Santo, tenían lugar los Santos Oficios, con la lectura de la pasión, la adoración de la cruz y otras oraciones. Para todos estos actos, el altar mayor de la iglesia parroquial era cubierto con un gran vela de color morado. Posteriormente, serían unicamente las imágenes las que se cubrían. En el altar mayor, se preparaba un monumento con Jesucristo crucificado, al principio cubierto por un paño morado, que durante la adoración iba siendo descubierto paulatinamente. Después con ese mismo Crucificado, se escenificaba el desclavamiento y descendimiento de Jesucristo, como lo hicieran Jose de Arimatea y Nicodemo. Era acompañada esta escena de conocido Sermón de desclavamiento. El cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo era articulado, permitiendo con ello los movimientos de traslado desde la Cruz hasta la urna en la que se convertirá en Cristo Yacente.

            Después del rezo del Santo Rosario, se llevaba a cabo la procesión por las calles, en la que salían las imágenes del Cristo Yacente en su urna, y la Virgen Dolorosa que acompañaba el curpo inerte de su Hijo.

            Durante la Revolución de Octubre de 1934 se quemaron las imágenes de Jesún Nazareno y se destrozo gravemente el templo parroquial. Se reconstruyó en parte el templo, y se compraron nuevas imágenes para las procesiones, que volvieron a ser quemadas en la Guerra Civil. Se destruyó también definitivamente el templo. Con ello se produce la interrupción de las procesiones.

            Al irse reconstruyendo el templo y al adquirirse nuevas imágenes, se pudieron reiniciar las Procesiones de Semana Santa, esta vez con las imágenes de Jesus Nazareno y la Virgen de la Soledad. D Eulogio Nicieza fue el impulsor de las procesiones durante esa época, siendo recordado este párroco por la enorme bondad y por su tremenda dedicación. Al fallecer el parroco en el año 1961, murieron también las procesiones de Semana Santa en Nava.

            No sería hasta el año 1996 cuando después de infructuosos esfuerzos a lo largo de varios años, volvieran a salir las imágenes procesionando por las calles navetas. El mérito de esta recuperación se debe al parroco D Eduardo Solís, y sobre todo a los esfuerzos de Manuel Huerta, Abel Collada y Adolfo Barrios. Constituidas las bases de la Cofradía, recaudado el dinero necesario y restauradas las imágenes es en ese año cuando se celebra la primera procesión.

            El 12 de Mayo de 1999 se aprueban los Estatutos de la Cofradía por el entoces Arzobispo de Oviedo Mons. Gabino Díaz Merchán. 
 
Las Procesiones Hoy.

             Para reiniciar las procesiones en el año 96, fue necesario reparar las imágenes existentes (Jesús Nazareno y Virgen de la Soledad), se añadió la imagen de San Bartolomé, Cristo de la Misericordia y Cristo de los Niños, y se compró de nueva factura una urna con un Cristo Yacente.

             En ese año, no llegó a salir el Cristo de la Misericordia o de la Agonía, que ya lo hizo al año siguiente, manteniéndose desde entonces la misma composición en las procesiones.

             Desde el año 2009, el Via Crucis se ha limitado a la Plaza Manuel Uría. Hasta entonces, cuando el tiempo lo permitía, se realizaba por diferentes calles de la villa, lo que resultaba excesivamente prolongado y cansado para algunos asistentes, sobre todo los de más avanzada edad. Con este cambio, la primera y la última estación se hacen dentro de la Iglesia, y las doce restantes, alrededor de la Plaza Manuel Uría.

            En estos años, ha habido cambios en el recorrido de las procesiones, algunos debidos a obras, y otros obligados por la necesidad de esquivar la lluvia. A pesar de ello, el esquema básico es el mismo, y habitualmente el Jueves Santo, la procesión del Encuentro discurre desde la Plaza Manuel Uría, por la calle la Riega hasta La Colegiata, para retornar a la Iglesia por Luis Armiñán. El Santo Entierro del Viernes Santo, hace un recorrido inverso, salvo que vuelve a la Iglesia bordeando la Plaza Manuel Uría pasando por la calle de Don Eulogio Nicieza, la calle Covadonga y regresando por Luis Armiñán.

            Hemos tenido que celebrar en cuatro ocasiones el Via Crucis en el interior de la Iglesia, y una vez el Santo Entierro, debido a la lluvia. En cuanto al domingo de Ramos hubo un año en el que no se pudo realizar la procesión por el mal tiempo, y otro en que se acortó por el mismo motivo. Sin embargo, el Jueves Santo no ha sufrido variación en los catorce años que se lleva celebrando.

 
   
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